Un viaje Inolvidable: El Vaticano Manchego, San Carlos del Valle y Agudo
Hoy en nuestro "Viaje Inolvidable" os presentamos el pequeño Vaticano Manchego. Así es como se conoce a la pequeña localidad ciudadrealeña de San Carlos del Valle que uniremos con una cofradía que, gracias a sus canciones se sostiene en el tiempo desde el siglo XVI y bien podría ser la banda sonora de este precioso lugar. En San Carlos del Valle se abre desde su espléndida Plaza Mayor con una proyección ortogonal y un perímetro casi redondo. Todo se extiende alrededor de un origen de radios, el centro de esa circunferencia, la iglesia del Santísimo Cristo del Valle, donde el pico del compás nos sobrecoge. Es una iglesia del barroco tardío, con ciertos influjos del estilo neoclásico. Se trata de un inmenso cubo al que se superpone cuatro torres en sus ángulos y una enorme cúpula que emerge sobre el edificio. El templo posee cuatro fachadas, dos de las cuales presentan en su centro una portada principal de extraordinaria belleza y merecido estudio. La bellísima plaza mayor se construyó por el mismo arquitecto con la intención de ser como un atrio de ésta para enmarcarla y ensalzarla dentro del conjunto. La plaza es un enorme rectángulo que mide casi 53 m de longitud por 21 m de ancho: a un lado, el Ayuntamiento de balcón voladizo sobre ménsulas de madera; al otro, la Casa Grande de la Hospedería. Tiene un patio de carros al que se abren unas galerías de madera. De sus flancos surgen los arcos de ladrillos que dan paso a las calle radiales, amplias y rectas de esta localidad.
La Cofradía de Nuestra señora del Rosario se estableció en 1575 y continúa vigente en nuestros días. Desde los primeros momentos mantuvo sus puertas abiertas a todos los fieles cristianos, sin aparentes distinciones de sexo o estado, siempre que se comprometieran a rezar una vez a la semana todo el Rosario de Nuestra señora que es quince veces el paternóster y ciento cincuenta avemarías. Sus celebraciones religiosas incluyeron las procesiones de todos los primeros domingos de mes, la Candelaria, la Asunción y las fiestas principales de Julio (día 12) y el primer domingo de octubre, con vísperas y misa mayor. Culto y festejos se costearon con las limosnas, mandas testamentarias y otras donaciones, pues la Cofradía no cobra cuotas a sus afiliados. La ornamentación de las calles recorridas por la procesión con ramajes y hierbas olorosas, la música, las danzas, los ramos, las comedias y la lidia de toros formaron parte de sus fiestas, según se deduce de las concisas anotaciones del libro de cuentas. Parece ser que los toros fueron un elemento constante durante todo el siglo XVII y fue la propia cofradía la encargada de organizarlos; el pago a los boyeros que los conducían a la villa, la colocación de las barreras en la plaza y el coste del animal figuran, con frecuencia, en el bloque de gastos. Tampoco son raras las citas a las corridas realizadas con motivo de otras festividades (la Caridad, San Benito, San Pantaleón, etc.). El siglo XVII supuso un periodo de esplendor para las representaciones teatrales que, en alguna ocasión, contaron con un vestuario alquilado en Toledo. La falta de fondos en el siglo siguiente propició el que fueran sufragadas por los oficiales hasta 1724 en que se anularon por mandato del Visitador General del Arzobispo de Toledo: Y as mismo mandó su merced que en atención haber llegado a su noticia que todos los años la justicia y regimiento de esta villa nombra por alcaldes de la cofradía a un presbítero Della y al alcalde menos antiguo haciendo el nombramiento en dicho eclesiástico con la previsión de que por su cuenta y solicitud haya de costear una comedia la que se representa el día de la festividad de esta cofradía de que se originan grandes inconvenientes y algunas indecencias en menos respeto del estado eclesiástico que en caso de ser elegido por alcalde de esta cofradía algún presbítero o eclesiástico de esta villa no costee ni menos ponga solicitud alguna para la ejecución de dicha comedia pena de excomunión mayor. En algún momento no documentado, se introduce un elemento nuevo en las actividades de la cofradía; consiste en una diferenciación entre hermanos donantes, afiliados que colaboran económicamente en el sostenimiento del culto mediante una cuota anual, y hermanos activos (los auroros) que se encargan de la administración y están obligados a asistir a unos actos religiosos que fueron modificados en el siglo XIX. La fiesta del primer domingo de octubre y el Rosario de la Aurora son ahora sus principales deberes, aunque seguramente sean Las Coplas la labor más reconocida y elogiada. Los domingos y fiestas de guardar, hacia las tres horas de la madrugada, el hermano llamador se encargaba de despertar a todos los demás auroros que se reúnan en casa del mayordomo para, desde allí, dar comienzo a Las Coplas. Los hermanos recorren las calles de la población cantando, a la puerta de cada afiliado, una estrofa de temática religiosa con acompañamiento instrumental. Excepcionalmente, en Navidad, Año Nuevo y Reyes, los auroros realizan su recorrido después de la Misa mayor; estos días piden aguinaldo a cambio de una orchana y no hacen distinciones entre afiliados y ajenos, si estos últimos están dispuestos a colaborar con un donativo. Después de Las Coplas da comienzo el Rosario de la Aurora; en la iglesia se rezan cuatro misterios y el quinto se canta en procesión por la calle. Las canciones fueron recopiladas a fines del siglo pasado y están estructuradas en orchanas (coplas de Navidad y Reyes), oraciones, ordinarias o comunes (válidas para cualquier ocasión) y especiales (exclusivas de determinadas ocasiones o personas).La tradición se mantiene con algunas modificaciones en consonancia con los tiempos. En la actualidad, los auroros salen todos los domingos de agosto y octubre, el primer domingo del resto de los meses, en la Inmaculada, Navidad, Reyes y algunas festividades dedicadas a la Virgen, a las 4:30 de la madrugada.
Elena Manzanares desde la Oficina de Turismo de San Carlos del Valle y Julio Romero presidente de la Cofradía de los Auroros en Agudo nos han llevado por este Viaje Inolvidable al "Vaticano Manchego".
