Un Viaje Inolvidable: 'Autenticidad Manchega'

  • 12-05-2026     General

Un Viaje Inolvidable: 'Autenticidad Manchega'

Un Viaje Inolvidable: 'Autenticidad Manchega'

Un Viaje Inolvidable: 'Autenticidad Manchega'

Hoy en nuestro "Viaje Inolvidable" os mostramos la autenticidad manchega viajando a las culturas íberas, romanas y árabes de Alhambra (Ciudad Real) y el Museo Fundación Duque de Lerma (Toledo).

Asomada sobre la inmensidad del Campo de Montiel, Alhambra conserva vestigios íberos, romanos y árabes en un entorno natural que combina cultura, paisaje y autenticidad manchega. Alhambra es un referente arqueológico y cultural de Castilla-La Mancha. Su castillo del siglo XII, los restos de la ciudad romana de Laminium y sus museos conforman un valioso conjunto patrimonial que narra más de dos mil años de historia. Situada sobre un cerro que domina la llanura manchega, Alhambra es heredera de la antigua Laminium, una de las ciudades romanas más relevantes de la Meseta Sur. Su nombre, de raíz árabe (Al-Hamra, “la roja”), alude al color característico de su tierra. El castillo de Alhambra es  una fortificación omeya del siglo XII, conserva murallas, puertas y restos de torres que hablan de su pasado defensivo. En el casco urbano se alza la Iglesia de San Bartolomé, del siglo XIII, con una portada renacentista y retablos de gran valor histórico. Los museos arqueológico y etnográfico reúnen más de 900 piezas que abarcan desde el Paleolítico hasta la Edad Moderna, testimonio de la continuidad cultural del lugar. Además, los miradores de Gorgotija, La Cueva la Cancana, el Calvario o el propio Castillo ofrecen vistas panorámicas del Campo de Montiel, un paisaje de tonos ocres, encinas y trigales que inspiró pasajes del Quijote.

 A un paso de la Puerta de Bisagra, el Hospital de Tavera despliega la elegancia del Renacimiento “clásico” y un museo que combina grandes maestros, tapices y una farmacia histórica irrepetible. El Museo Fundación Duque de Lerma se ubica en el Hospital de Tavera, también llamado Hospital de San Juan Bautista o de Afuera, un edificio del siglo XVI levantado extramuros, frente a la Puerta de Bisagra. Nació con doble propósito: hospital y panteón de su fundador, el cardenal Juan Pardo Tavera. Su proyecto se vincula a la gran renovación arquitectónica de la Toledo imperial: una arquitectura de proporción, simetría y sobriedad clásica asociada a Alonso de Covarrubias, que marca un paso decisivo hacia un lenguaje más “desornamentado” en Castilla. El museo fue instituido en 1940 por Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, XVIII Duquesa de Medinaceli, para exponer el legado artístico reunido por su marido y heredado de la Casa de Medinaceli. Hoy, bajo la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, el conjunto conserva, estudia y difunde este patrimonio. Durante la visita, las obras se integran en estancias del propio edificio —salones, biblioteca, antigua farmacia, iglesia, sacristía y cripta— creando una experiencia “palaciega”. A la colección pictórica se suman tapices flamencos, mobiliario y objetos suntuarios. Entre las piezas y espacios más singulares figuran el sepulcro del cardenal (obra de Alonso Berruguete) y el discurso artístico de la iglesia, con un proyecto iconográfico vinculado a El Greco. Además, el museo dispone de un centro de restauración moderno en la última planta, clave para la conservación de sus fondos.


¿Te apuntas a este viaje inolvidable?


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Asomada sobre la inmensidad del Campo de Montiel, Alhambra conserva vestigios íberos, romanos y árabes en un entorno natural que combina cultura, paisaje y autenticidad manchega. Alhambra es un referente arqueológico y cultural de Castilla-La Mancha. Su castillo del siglo XII, los restos de la ciudad romana de Laminium y sus museos conforman un valioso conjunto patrimonial que narra más de dos mil años de historia. Situada sobre un cerro que domina la llanura manchega, Alhambra es heredera de la antigua Laminium, una de las ciudades romanas más relevantes de la Meseta Sur. Su nombre, de raíz árabe (Al-Hamra, “la roja”), alude al color característico de su tierra. El castillo de Alhambra es  una fortificación omeya del siglo XII, conserva murallas, puertas y restos de torres que hablan de su pasado defensivo. En el casco urbano se alza la Iglesia de San Bartolomé, del siglo XIII, con una portada renacentista y retablos de gran valor histórico. Los museos arqueológico y etnográfico reúnen más de 900 piezas que abarcan desde el Paleolítico hasta la Edad Moderna, testimonio de la continuidad cultural del lugar. Además, los miradores de Gorgotija, La Cueva la Cancana, el Calvario o el propio Castillo ofrecen vistas panorámicas del Campo de Montiel, un paisaje de tonos ocres, encinas y trigales que inspiró pasajes del Quijote.

 A un paso de la Puerta de Bisagra, el Hospital de Tavera despliega la elegancia del Renacimiento “clásico” y un museo que combina grandes maestros, tapices y una farmacia histórica irrepetible. El Museo Fundación Duque de Lerma se ubica en el Hospital de Tavera, también llamado Hospital de San Juan Bautista o de Afuera, un edificio del siglo XVI levantado extramuros, frente a la Puerta de Bisagra. Nació con doble propósito: hospital y panteón de su fundador, el cardenal Juan Pardo Tavera. Su proyecto se vincula a la gran renovación arquitectónica de la Toledo imperial: una arquitectura de proporción, simetría y sobriedad clásica asociada a Alonso de Covarrubias, que marca un paso decisivo hacia un lenguaje más “desornamentado” en Castilla. El museo fue instituido en 1940 por Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, XVIII Duquesa de Medinaceli, para exponer el legado artístico reunido por su marido y heredado de la Casa de Medinaceli. Hoy, bajo la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, el conjunto conserva, estudia y difunde este patrimonio. Durante la visita, las obras se integran en estancias del propio edificio —salones, biblioteca, antigua farmacia, iglesia, sacristía y cripta— creando una experiencia “palaciega”. A la colección pictórica se suman tapices flamencos, mobiliario y objetos suntuarios. Entre las piezas y espacios más singulares figuran el sepulcro del cardenal (obra de Alonso Berruguete) y el discurso artístico de la iglesia, con un proyecto iconográfico vinculado a El Greco. Además, el museo dispone de un centro de restauración moderno en la última planta, clave para la conservación de sus fondos.


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