Profesionales de enfermería del Centro de Salud de Almadén denuncian presiones y posibles prácticas de “mobbing instruccional”
El conjunto de profesionales de enfermería —tanto del equipo de Atención Primaria como del Punto de Atención Continuada (PEAC)— del Centro de Salud de Almadén han trasladado en nota de prensa a Ser Almadén su profunda preocupación y malestar ante los acontecimientos ocurridos durante los últimos veinte días en los que se han producido decisiones unilaterales, presiones laborales y alteraciones organizativas que están afectando de forma directa al clima de trabajo, la estabilidad emocional de los profesionales y, en última instancia, a la calidad asistencial del servicio público de salud. Señalan que todo comenzó hace aproximadamente veinte días, cuando la Gerencia de Atención Integrada de Puertollano (SESCAM) comunicó su intención de que, ante la ausencia de voluntarios del equipo para asumir la coordinación de enfermería —cargo de carácter estrictamente voluntario según la normativa del SESCAM—, cada profesional del equipo pasara a ejercer la coordinación de forma rotatoria durante periodos de un año. El equipo, ejerciendo su derecho a proponer alternativas legitimas, planteó formalmente que dicha coordinación fuera asumida por una enfermera del servicio PEAC, profesional con experiencia, conocimiento del funcionamiento del centro y plena disposición para desempeñar el cargo. Sin embargo, desde ese mismo momento comenzaron una serie de actuaciones por parte de la Gerencia que los profesionales interpretan como represalias encubiertas y medidas de presión injustificadas, destinadas a forzar la aceptación del sistema rotatorio y a rechazar la propuesta del equipo. Señalan que, en las semanas posteriores, se han producido modificaciones continuas de los cuadrantes de guardia, reducción de horas de los profesionales PEAC, alteraciones en los turnos y comentarios despectivos o amenazantes dirigidos a miembros del equipo, transmitidos en un tono claramente coactivo. Estas circunstancias han generado un clima de tensión y miedo que los trabajadores califican como una forma de acoso laboral de carácter institucional, o “mobbing”, en el que la presión no proviene de compañeros sino de los propios órganos de dirección. El mobbing institucional se manifiesta, según la doctrina laboral y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, a través de acciones persistentes o planificadas de hostigamiento psicológico, con el in de debilitar o someter la voluntad de los empleados. En este caso, el objetivo parece ser doblegar la decisión colectiva del equipo y obligar a alguno de sus miembros a aceptar una coordinación que legalmente no puede imponerse, ya que el nombramiento de coordinador de enfermería tiene carácter voluntario y debe contar con respaldo profesional y consenso interno. El impacto de estas prácticas no es solo psicológico. También afecta al rendimiento laboral, a la cohesión del equipo y a la seguridad de los pacientes, puesto que un entorno laboral degradado repercute de forma directa en la asistencia sanitaria. Ante la gravedad de la situación, el equipo de enfermería y los PEAC de Almadén han presentado varios escritos formales que no han tenido respuesta. Los cambios de cuadrantes realizados en estas semanas han supuesto una alteración sustancial de las condiciones laborales sin comunicación previa, ni causa justificada, ni consulta al equipo afectado. El Estatuto Marco del personal estatutario del SESCAM establece claramente que toda modificación de turnos o jornada debe responder a necesidades organizativas acreditadas, y no puede usarse como instrumento de presión o castigo. Estas actuaciones, ademá s de vulnerar la normativa laboral, erosionan la confianza del personal en la Gerencia y generan un precedente muy grave en la gestión sanitaria, donde las decisiones jerárquicas se utilizan como herramienta coercitiva. Pese a las presiones y la incertidumbre, el equipo y los PEAC de enfermería del Centro de Salud de Almadén reiteran su pleno compromiso con la ciudadanía y con la asistencia sanitaria de calidad. A diario continúan cumpliendo sus funciones con profesionalidad, atendiendo a los pacientes y garantizando la continuidad del servicio, incluso en un contexto de estrés organizativo y emocional provocado por las actuaciones de la Gerencia. Sin embargo, advierten que la paciencia y el compromiso no pueden confundirse con resignación, y que la dignidad profesional es un límite que no se puede traspasar. Los profesionales exigen a las autoridades competentes:
1. La paralización inmediata del sistema rotatorio forzoso de coordinación.
2. La apertura urgente de una reunión formal y documentada con la Dirección de Enfermería y la Delegación Provincial de Sanidad.
3. La restitución de los cuadrantes y turnos originales mientras se resuelve el conflicto.
4. La investigación de posibles prácticas de “mobbing institucional” o abuso de autoridad.
5. El reconocimiento del derecho del equipo a proponer una coordinación alternativa conforme a la normativa del SESCAM.
Asimismo, solicitan que se garantice la protección psicológica y profesional del personal afectado, conforme a los artículos 14 y 15 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y al Estatuto Marco del personal estatutario.
“No pedimos privilegios, pedimos respeto. No pedimos mando, pedimos coherencia. Queremos trabajar en paz, sin miedo ni amenazas, y con la misma entrega de siempre a nuestros pacientes. Lo que reclamamos es un derecho: que la Gerencia actúe con justicia, diálogo y humanidad.” El equipo y los PEAC de enfermería del Centro de Salud de Almadén permanecerá n unidos y dispuestos al diálogo, pero no descartan acudir a los tribunales o convocar movilizaciones si la situación no se corrige de inmediato y se siguen vulnerando sus derechos. “Sin respeto no hay cuidado.”, concluyen
