Un Viaje Inolvidable: 'Con Corazón Prehistórico y Romano', Noheda y la Motilla del Azuer
Esta semana en nuestro "Viaje inolvidable" hemos sacado a relucir nuestro "Corazón Prehistórico y Romano" visitando Noheda (Cuenca) y Daimiel (Ciudad Real).
La Villa Romana de Noheda es un complejo rural ocupado entre los siglos I a.C. y VI d.C, el yacimiento dispone de un centro de interpretación con información histórica y arqueológica a través de un discurso expositivo bien estructurado, el espacio introduce al visitante en los conceptos clave del mundo romano, la organización de las villas rurales y el contexto social y económico que dio lugar a un enclave de tal riqueza. El centro está organizado en varios espacios temáticos que combinan paneles explicativos, material gráfico y recursos audiovisuales, creando un marco histórico comprensible y atractivo tanto para público general como para personas interesadas en la arqueología. Uno de los grandes protagonistas del centro es el famoso mosaico del triclinium de Noheda. Aunque el original se conserva en el yacimiento, el visitante puede disfrutar aquí de reproducciones detalladas de sus escenas mediante vinilos retroiluminados, vitrinas y fotografías de las distintas campañas arqueológicas. Estas recreaciones permiten apreciar la complejidad técnica, la riqueza iconográfica y la dimensión artística de una de las obras musivas más impresionantes del Imperio Romano. Además, el centro expone una colección de mosaicos realizados con técnicas modernas, que ayudan a entender los procesos de elaboración y restauración de este tipo de pavimentos decorativos. Hemos recorrido en yacimiento y la Villa con el alcalde de Villar de Domingo García, Javier Parilla.
Por su parte, visitar la Motilla del Azuer en Daimiel es descender literalmente al corazón de la Prehistoria manchega, un lugar donde el agua fue poder, la arquitectura defensa y el paisaje, pura supervivencia. Las llamadas motillas constituyen un tipo de asentamiento exclusivo de La Mancha durante la Edad del Bronce. Se trata de montículos artificiales, de entre cuatro y diez metros de altura, formados por la superposición y destrucción progresiva de una fortificación de planta central, rodeada por varias murallas concéntricas. Su distribución, con distancias regulares de entre cuatro y cinco kilómetros, se concentra en vegas fluviales y zonas deprimidas donde antiguamente existían lagunas y áreas palustres. La Motilla del Azuer destaca por su excelente estado de conservación y por la monumentalidad de sus estructuras. Sus muros de mampostería alcanzan más de ocho metros de altura y protegen un complejo sistema defensivo coronado por una torre central de planta cuadrada, auténtico símbolo del asentamiento. El elemento más singular del conjunto es el gran pozo excavado en el patio interior, que alcanza el nivel freático a unos dieciséis metros de profundidad. Es el más antiguo de la península. En un territorio donde el agua era un recurso escaso y estratégico, este pozo garantizaba el abastecimiento permanente de la comunidad y explica, en buena medida, la función central de estas fortificaciones en el control del territorio. El Director Arqueológico del yacimiento, Miguel Torres, nos ha adentrado en este paraje increíble de nuestra provincia.
